Premier millésime « Ultralocal El Cahors »


Le lancement des 3 cuvées « Ultralocal el Cahors » élaborées par Pascal Pieron et Léo Borsi, œnologue argentin, a eu lieu le 28 mai dernier à Cahors, sous un ciel d’orage, à bord du bateau Le Valentré ; point d’orgue d’une rencontre entre deux hommes qui ont su partager savoir-faire et passion du Malbec.

En février 2014, Pascal Pieron responsable du vignoble familial, comptant 80 hectares de Cahors, vignifié par ses soins et Léo Borsi, se rencontrent lors d’un salon international des vins, grâce à l’entremise de Jérémy Arnaud, directeur marketing de l’UIVC.


Une alliance de savoir-faire et de terroirs
Entre l’œnologue argentin et le vigneron lotois, le courant passe, tel un éclair ! Les deux hommes se retrouvent sur la même longueur d’ondes, en partageant leur passion et leur amour du Malbec. Le souhait le plus cher de Léo Borsi étant de vinifier des Malbecs argentins sur les terroirs de Cahors, terre d’origine du cépage, passait ainsi, du rêve à la réalité.

«Au départ, nous avions arrêté le projet sur la vinification d’une seule cuvée. Cependant, au fur et à mesure que nos échanges se concrétisaient, notre enthousiasme réciproque aidant, nous avons abouti à la réalisation de trois cuvées, sur trois terroirs différents », explique Pascal Pieron.
Les deux hommes qui partagent une même approche du terroir signent aujourd’hui l’aboutissement d’un vin, du tonnerre !
Résidant en France, depuis près de vingt ans, où il est venu, étudier l’œnologie en Bourgogne, notamment au lycée viticole de Beaune, Léo Borsi a parfait ses connaissances sur les influences du terroir.


« C’est en retournant en Argentine, lors des vacances, que mes échanges avec mon grand-père, m’ont permis de constater que les enseignements qui m’avaient été dispensés pour produire un grand vin, correspondaient à ce qui se pratiquait en Argentine, avant que la plupart des vignerons ne se lancent dans une industrialisation de la filière ! » indique Léo Borsi. Ainsi, le petit-fils permettait-il au grand-père, de retrouver ses racines, après être passé par l’autre bout du monde. « C’est comme ça que je suis tombé amoureux de Cahors, le terroir qui a vu naître le Malbec, que nous produisons également en Argentine et que nous vénérons tout autant ! » ajoute Léo Borsi.
De fil en aiguille, les deux hommes partis pour faire un vin, en ferons un second, puis un troisième. En fonction de l’implantation de chaque vigne, les cuvées portent les noms évocateurs : « Le plateau », « Les hautes terres » et « Les coteaux ».
Ces trois cuvées « Ultralocal El Cahors » ne devraient pas passer inaperçues ; tel un coup de tonnerre, qui vous coupe la voix !



BUSCANDO EL ORIGEN


 
Allá por el año 2010, comencé a buscar como canalizar todas esas experiencias de años pasados en Borgoña, Champagne, Bordeaux, Loire, Rhône. Años pasados a observar, sentir y tratar de detectar esas extrañas relaciones entre un lugar y un vino. Años pasados a buscar la complejidad e ir mas allá de la simple fruta.
Ultralocal, la familia.
El primer impulso energético fue buscar en Mendoza y más específicamente en mi zona del corazón como lo es San Rafael. Así encontré lugares interesantes como Rama Caída, Las Paredes y Cuadro Benegas. A partir de los cuales iría gestándose mi CLOS UTRALOCAL SAN RAFAEL
Clos Ultralocal
San Rafael
"donde todo comenzo"
Mi búsqueda continua y una amistad con quien se convertiría en mi socio y amigo André Chibaudel con una finca perdida en el distrito LOS CHACAYES. Allí pasamos algunos años peleando contra agrónomos y cuadrilleros para poder comenzar por fin a vinificar. Le habíamos incorporado a la familia de los “Ultralocales” una dimensión de montaña y de altura. Un año más tarde llego ALTAMIRA de la mano de Pablo Tripodi y de Charly García. Entonces a la familia que ya tenía el San Rafael frutal, salino y goloso, el Chacayes nervioso y corajudo le estábamos incorporando la fineza del terroir noble de Altamira con sus flores características y su frescura.  
Todos estos lugares han ido colmando mi sed de hacer vinos de nivel superior, de identidad me han permitido poder hacer en Argentina lo que llevaba años haciendo en Francia...


Un descubrimiento extraño: Cahors
El verdadero challenge ha llegado hace un par de años, cuando me encontraba en la búsqueda de elaborar vinos con verdadera estructura y mineralidad. Además de aquella  rara impresión y necesidad de convencer(me) de la verdadera seriedad y profundidad del malbec. Salir de la "fruta" que tanto les satisface a los neófitos e introducirme en la vinificación de alto vuelo para poder convencer(me) y además sentir las misma sensaciones que había sentido haciendo Pinot-Noir en Bourgogne, Grenache en Châteaunuef-du-Pape o Merlot en Pomerol. Una extraña sensación de naturalidad y de seriedad.
Mi llegada a Cahors marca una etapa de madurez enológica. Pasar de ser simple enólogo para convertirme en vigneron. Dejar de pensar en lo que enológicamente es justo para comenzar a entregar en cada botella una parte de lo que fuiste viendo crecer! Como si entregaras algo muy tuyo.
Cahors tiene una realidad extremadamente propia. Un entorno ultraísta no elegido. Una especie de segregación de sus regiones vecinas francesas. A veces merecida y a veces de regalo. Desde siglos los vinos de Cahors habían sido castigados por su hermano mayor el “Bordeaux” bloqueando la salida fluvial de sus vinos.
Más tarde la filoxera es la causal de una seria devastación del viñedo y una profunda transformación no cualitativa. Los cultivares situados en los “causses” (mesetas y cuestas) se mueven a las partes bajas produciendo así mas cantidad y menor calidad en los vinos. Y por último una serie de malas decisiones de los principales productores y “negociantes” de la zona como lo fue el de eliminar la posibilidad de clasificarse en el rango de 1er Cru y Grand cru y permanecer en una mera DOC CAHORS CONTRÔLÉ.
Mi experiencia comienza con el encuentro de un viticultor a quienes todos miran mal y “ningunean” (como decimos en Argentina). Su nombre es Pascal Pieron, hijo de una familia de Cahors pero que nos son de “pura cepa” porque llevan 20 años trabajando en el “import-export” y en el comercio de sanitarios. Cuando de pronto una ocasión oportuna hace de esta familia una de las más grandes de la DOC Cahors. Además de un “campo” en La Pampa - Argentina con 8.000 hectáreas y 10.000 cabezas de ganado.
Pascal es el dueño del CHATEAU DE BOVILA (ubicado en el plateau marneux-calcaire característico de sus suelos de marnes de la era cuaternaria) a partir del cual ya se obtienen vinos de una mineralidad soñada pero que van a necesitar, en mi opinión, un trabajo adaptado para aportarle al vino la grasa y la “carne” que caracteriza a los grandes ejemplares. Como dice mi amigo Pedro: Piedra caliza por un lado y carne por el otro!.  Aquí estamos trabajando con una parcela extremadamente interesante. El Charly está encargado de equilibrar el viendo para obtener expresiones sin verdes ni amargos. Philippe (Ducoum) está a cargo de la poda y de llevar de forma progresiva las uvas a una madurez optima y una cosecha en el momento que nuestra percepción no diga  AHORA! Luego yo trabajare la vinificación y la guarda de manera de poder preservar la expresión del suelo-clima. De aquí saldrá nuestra etiqueta EL CAHORS ULTRALOCAL – LE PLATEAU-
Vista de una parcela en Coteaux




Hacia el norte geográfico, nos vamos acercando al verdadero valle del rio Lot y nos vamos encontrando con valles secundarios transversales que poseen la función de drenar la meseta hacia el “colector” general que es el rio. En esos valles secundarios han sido plantadas lo que podríamos denominar como una “cuesta” o “Coteau” allí hemos seleccionados dos coteaux expuestos hacia el sur (exposición máxima) y pendiente de entre 15% y 32%. Allí varias “manchas de arcilla y de roca madre superficial fueron seleccionadas y clasificadas por nuestro equipo como las mejores polígonos. De estos micros parcelas elaboramos nuestra etiqueta EL ULTRALOCAL – LES COTEAUX- 

Y finalmente ya dentro del valle propiamente dicho el rio Lot ha ido depositando sedimentos  en diferentes momentos de la historia constituyendo así una serie de "Terrasses"  cerca del rio los depósitos son recientes  y la altura es de 120-130 msnm en el caso de la "basse terrasse" (baja terraza)de 140 m - 150 msnm. en la " moyenne terrasse" (terraza media) y 240 msnm. en la "Haute Terrasse" (Terraza alta).Es precisamente en estas altas terrazas que se encuentra ubicado el Chateau de Rouffiac. A partir de estas Altas tierras arcillosas, fuertes pendientes y excelente exposición es que he seleccionado un grupo de parcelas para elaborar nuestra etiqueta ULTRALOCAL EL CAHORS TERRASSE “LES HAUTES TERRES”

De esta manera, constituimos una gama de tres vinos provenientes de viñedos localizados en diferentes sobtratum-substrata. Cada vinedo es conducido buscando el equilibrio entre los que la matriz suelo puede dar, su meso clima que permite el crecimiento-desarrollo y maduración de uvas.  
Réunion con Claude y Lydia Bourguignon - especialistas de suelos trabajando en  en Cahors



Malbec de Cahors ha sido criado en barricas de diferentes capacidades origenes y usos by Leo Borsi & Pascal Pieron

Los vinos resultantes de este trabajo seran comercializados desde nuestra bodega de Cahors. y se comercializaran los productos en Cahors, Toulouse, Paris Lyon pero tambine exportaremos a Brasil, Estados Unidos, Canada, UK, Hollanda y otros paises. 




Leo Borsi, la conexión San Rafael, Valle de Uco y Francia


Nació en Rama Caída. Es enólogo de la histórica Vieux Télégraphe, en el Ródano. También produce “Ultralocal”. Un mendocino extraordinario.

 
por Mauricio Runno

El día anterior al encuentro terminé un libro. “El Rey del Vodka, La historia de Pyotr Smirnov y la caída de un imperio”. Una lectura más que interesante sobre la economía y las artes, tanto en Moscú como en San Petersburgo, desde 1850 a 1920. Reafirma la idea, que, a modo de resumen, implica decir que el Estado, como Alonso, mientras más grande, más sonso. Es un texto tan documentado que a cualquier argentino de la década ganada le parecería difícil, como imposible (además de extenso, claro). Nos hemos acostumbrado a hablar tanto, sin saber, a opinar de todo, sin entender casi de nada, que el trabajo de investigación, aún al servicio de una biografía, no combina con el kirchnerismo ni con la época. Otra batalla cultural perdida.

Mientras finiquitaba aquel coloso sobre un ruso y un país singular volví a leer un informe de 1999, publicado por el CEM (Consejo Empresario Mendocino), acerca de “Las inversiones extranjeras en Mendoza”, al que matizo con los diarios dejados por el escritor John Cheever, un gran narrador, bipolar o esquizofrénico (todavía no logro saberlo), al que disfruto como si nunca hubiera leído. El informe del CEM, en cambio, analiza el período entre 1994 y 1998. E indaga en un tema que hoy visita la boca de muchos candidatos y hasta electos funcionarios: las inversiones. Y las extranjeras, en especial, pues se sabe que los inversores argentinos, casi patológicamente, no invierten en Argentina (aunque reclamen como si efectivamente lo hicieran). Lo cierto es que en aquellos 4 años de Mendoza, la IDE (inversión directa extranjera), logró un volumen de poco más de 1500 millones de dólares. El principal país, o el apostador mas fuerte, digamos, fue Francia. Con un aporte del 28 % dieron una inyección genuina a la economía local. Vista la realidad de las finanzas en Mendoza pareciera ser un cuento chino, aunque no hayan transcurrido ni 20 años. Dos décadas. Para algunos, ganadas. Es muy curiosa la economía, según el prisma argentino. 

Cuando me encuentro con Leo Borsi, la segunda vez en el año, me presenta a su socio francés, André Chibaudel. Es partner de sus proyectos en Argentina. Se llevan bien, pese a que uno tiene casi la mitad de edad que el otro: 37 y 64 años. Y lo más gracioso es cuando le pregunto, más tarde, si su socio es parte de la industria del vino en Francia, Leo me mira y rápidamente contesta, muy serio: “El es un mecánico”. Deduzco que debe ser ingeniero o alguna de esas carreras relacionadas con la enología. Pero falta la mitad de la respuesta: “Es un mecánico, sí. Dental. Hace prótesis. Ceramista”. Y suelta la carcajada, mientras le traduce al propio André el instante. El francés se ríe mucho más.

Mientras esperaba que llegase a esta entrevista me dije que Leo Borsi era un mendocino extraordinario, por varios motivos. Hay que comenzar diciendo que el Jefe de Enología de una de las bodegas más destacadas de Francia, productora de los mejores vinos del Valle del Ródano, Vieux Télégraphe (en Châteauneuf du Pape), nació en Rama Caída.

En los alrededores de este distrito, muy cercano a la ciudad de San Rafael creció, entre el clima rural y la naturaleza indómita de las proximidades de Valle Grande y El Nihuil. No salió demasiado de allí, sino hasta la muerte de su padre, que llevó a la familia a vivir al centro de San Rafael. Ya siendo estudiante de la técnica Pascual Iaccarini fue estimulado para ser parte de un intercambio con un liceo vitivinícola de Francia. Allá partió este curioso e inquieto mendocino. No sabía, por entonces, que pasaría algo más que una temporada de estudios allí. Ni que luego de varios años en Europa, la misma noche en que festejaba su graduación, se le acercaría un señor, copa en mano, le haría probar su vino, le pediría su opinión, y le diría que si pensaba regresar a Argentina antes considerara hacerse cargo de su bodega. Se trataba de uno de los hermanos Brunier, estirpe familiar de vinos desde 1898, cuando su bisabuelo Hippolyte plantó viñas en La Crau, justo donde un siglo antes se había inventado el telégrafo óptico, gracias a Claude Chappe.

Borsi trabajó en distintas bodegas para mantenerse y ayudarse en la evolución de sus estudios. Ocupó todos los oficios posibles dentro de las actividades de un viñedo. Nunca dejó de preguntar lo que no sabía. Y aprovechó cada minuto para ir configurando lo que hoy es su marca constitutiva: pasión, trabajo, conocimiento y humildad.

 
En la actualidad, su trabajo se reparte entre Francia y Argentina (y Chile). Su primer vino aquí es casi un tango de exiliado, al que llamó “Rebelión Garage”, un triple salto mortal del San Rafael oculto. El que le siguió es “Ultralocal”, un caldo de la comarca Los Chacayes, en las inmediaciones del Manzano Histórico. “Chacayes en poco tiempo será un terroir dentro del terroir Valle de Uco, así como Altamira o Gualtallary”, me dice, cuando comenzamos la cena de una noche inolvidable.

– Vi un dibujo. Está firmado por un señor que se llama Ignacio Borsi. Me encantó ese trazo. ¿Cuál es la historia de Ignacio Borsi?

– El dibujo de don “Igancio” Borsi (ríe).

– ¿”Igancio”?

– Don Igancio Borsi… es un personaje muy-muy pintoresco del vino, de nuestro círculo social. Don “Igancio” Borsi es mi hijo, el del dibujo, que escribe su nombre y se equivoca y en vez de poner Ignacio pone “Igancio”. Y me gusta el nombre Igancio por el Ignacio.

– Entonces es “Igancio”.

– Claro. En realidad es “Igancio”. El piensa en la muerte y me dice: “mirá, papá, escribo un nombre”. Y él no se da cuenta que hay un cambio ahí. Me hace pensar en lo que uno espera de la vida y del vino y de algunas cosas que ya desde el vamos están…

– ¿Predestinadas?

– Sí. O que están escritas de una manera y uno no lo ve, a pesar de que está escrito. “Don Igancio es algo así, ¿no? Uno piensa que puede hacer el mejor vino del mundo y después ese, vino por diferentes razones, termina oxidándose, en el mejor de los casos, y en el peor de los casos cayendo en la boca y en la nariz de gente que no lo entiende. Ése es el peor de los casos.

“Chacayes en poco tiempo será un terroir dentro del terroir Valle de Uco, así como Altamira o Gualtallary”

– ¿También existe el vino que no se atiende tanto y que finalmente se revela como sorpresa?

– Sí. Aunque, en realidad, uno no lo atiende bien, como puede atender a una mujer. A uno le parece que tiene que atenderlo, como si uno mismo fuera el parámetro. En definitiva, los vinos tienen vida propia. Por eso pienso que un vino que yo no “atiendo” es un vino que puede llegar a desarrollarse solo.

“Los vinos tienen vida propia”

– Es un arte muy orgánico, el hacer vinos.

– Sí, sí, lo es. Y además es orgánico porque trabajamos con química orgánica y todos esos componentes van variando. Y, obviamente, con la influencia de una persona ese tamiz puede estar revelando un montón de otras. Por eso, “Don Igancio”, por ahí, es revelador de la ilusión de decir “creé algo”. Creé mi nombre a pesar que sea parcialmente erróneo. Y ese dibujo por el que preguntas representa hoy todas las visiones que están alrededor de nuestra casa. Para “Don Igancio” eso es una viña.

– ¿Será su cosmovisión?

– No lo sé, pero él no concibe que una viña pueda no ser como el dibujo. Y no concibe que una viña no pueda ser vieja. Por eso a él le sorprendió cuando hicimos una plantación en Chacayes. Me dijo: “¿estas plantas son de vid?”. En su visión, en los viñedos que tenemos alrededor en Francia, ya son parras viejas de 60 años. Entonces él piensa que el viñedo debe tener siempre los troncos torcidos. Y cuando conoció una parrita chiquitita, jovencita, me dijo: “¿Qué es esto, papá? ¿Son las plantitas bebé?”.

Como él, su hija aprende a caminar entre los viñedos. Los Borsi exhalan vendimias.

– Vi fotos tuyas, con tu otra hija, y tu mujer, caminando por los viñedos de Châteauneuf du Pape.

– Sí, estamos caminando entre las piedras. Enseñándole a caminar a ella. Y no es una opción fácil caminar entre las piedras (ríe). Encima que le cuesta aprender a caminar, lo hace entre las piedras. Nuestra casa está allí, rodeada de viñedos.

– ¿Te hace acordar a cuando eras chico? De algún modo tuviste una infancia similar, viéndolo en perspectiva.

– No, yo no… (piensa). Mi papá no era tan experiencial conmigo, no era enólogo ni tampoco nunca se sentó conmigo en una mesa, con una copa y una probeta.

– Igual creciste observando su trabajo en la viña. Una vinculación vendimial, desde el principio de los días.

– Sí, eso es cierto. Él me comentó y me contó de una forma más bien verbal como su abuelo hacía el vino. Y qué era lo que le gustaba a él de hacer vino. Pero, ¿qué pasa? Primero me lo contó cuando yo era muy chico. La segunda vez me lo volvió a contar cuando yo ya había terminado la universidad y tenía 25 o 26 años. Y esa vez, en ese momento, me di cuenta que en realidad yo me había dado una vuelta muy enorme por Europa, por un montón de países, que había estudiado un montón, había leído un montón de libros, para que luego mi papá me contara el esquema de cómo hacer vinos de calidad. Que a él se lo habían inculcado.

– ¿La transmisión oral venía de tu abuelo?

– De su abuelo, o sea, mi bisabuelo. Entonces, en ese momento, me dije que era muy importante lo que hiciese con mi hijo. Por eso no quiero corregir y no quiero que don Igancio sea Ignacio (sonríe).

 
– Hay un gran profesor de enología, muy respetado y considerado en todo el mundo, con el que vos estudiaste. Me refiero a Michel Feuillat.

– Sí, era un gran señor. Un tipo que vivió y dio casi una por el vino. Pero no por hacer vinos. Dio la vida porque él pensaba que los grandes enólogos se hacen en las universidades, se hacen en una interfaz entre la investigación científica y la experiencia. Era su credo. Y nos decía: “Sabemos que los estudiantes van a ser enólogos, quizá van a tener poca práctica, porque van a pasar mucho tiempo estudiando y por ahí no pueden practicar. Pero en el terreno van a necesitar menos tiempo para acelerar, para evolucionar rápido y volverse grandes vinificadores, grandes winemakers. No creía tanto en los conocimientos del hijo del viñatero.
Estudió con una eminencia de Francia: Michel Feuillat, quien “no creía tanto en los conocimientos del hijo del viñatero”

– ¿Apostaba todo a la técnica?

– Claro. Sin estudios, nada. O sea, está bien lo que sabe el hijo del viñatero, está bien lo de la transmisión oral, la experiencia que dan tus antepasados. Pero, él decía: “Sin investigación, sin cultura, todo se mantiene y no avanza”.

 
"Sin investigación, sin cultura, todo se mantiene y no avanza”

– Supongo que esta concepción debe haberte roto la cabeza.

– Te tira la cabeza, sí (risas). Porque vos pensás que lo está diciendo un universitario, investigador… Michel Feuillat, por ejemplo, es el padre de lo que se hace hoy en vinos blancos. Una técnica que consiste en remover las lías que están en el fondo de la barrica, para darle una cierta grasa al vino. El lo estudió mucho y estudió el por qué había que ponerlas en suspensión. El vino así se vuelve más grasoso, más pastoso. “Más graso”, decía. Y hoy sabemos por sus trabajos qué es lo que pasa y cómo intervenir y cuándo hacerlo y cuándo no. Es un tipo que trabajó mucho desde lo bioquímico. Michel era un grande.

Es una gran suerte haberlo “exprimido”.

– Sí (piensa). Era un tipo que tenía su carácter, por ahí era medio loco. Era yo creo que uno de los profesores, no el único, que decía después de una clase de degustación, cuando quedaban resto en las botellas: “Esto es para mi jeta, para mí” (Risas). Imaginate al decano de la universidad diciéndolo (carcajadas).

“Tuve la suerte de tener que trabajar para pagarme los estudios. Y, obviamente, en cada lugar que yo iba había viñedos y trabajaba en ellos”
 

– ¿Miento si digo que conocés las regiones de la Francia vitivinícola, mucho más que varios franceses relacionados al mundo del vino?

– Sí y no. No, porque yo no he vivido toda mi vida en Francia, pero sí conozco un montón de cosas de Francia. Y a veces más que algunos franceses. Es que tuve la suerte de tener que trabajar para pagarme los estudios. Y, obviamente, en cada lugar que yo iba había viñedos y trabajaba en ellos. No es que conozco las regiones francesas solamente por haber leído un libro. Conozco por qué a los tipos de una región les gusta cazar el jabalí o por qué los del Mediterráneo van a pescar y por qué los vinos de Versalles tienen esa mentalidad. No tiene nada que ver quizá con la elaboración del vino, pero lo que sí yo traté de entender y me atrae mucho es la cultura de cada región. La base es la cultura.

“La base es la cultura. Y el resultado son las cosas, como el vino, el queso, la carne…”

– Siempre lo decís. Eso me sorprende enormemente.

– Es que la base es la cultura. Y el resultado son las cosas, como el vino, el queso, la carne. Pero la base es la gente, lo social. Como sabés he pasado una semana en Mendoza. Y cuando llegué, a todo lo que yo había previsto, me dijeron que nada de eso era posible. Es decir: ver a un contador, probar 80 vinos, organizar un fraccionamiento de nuestra línea Ultralocal, hacer cortes, ver viñedos, terminar de podar la parcela…

– ¿A lo que pedías te han dicho que no?

– Me han dicho: “No se puede, no vamos a conseguir botellas para fraccionar, para los cortes es muy tarde…”. La base es la gente. Y si está en negativo no se consigue nada. Si vos le ponés buena energía a la cosa, así, en una Argentina como desastrosa, como está ahora, eso funciona. Hay que poner mucha energía.

– Hay personas que parecen no tener patria. Pienso en algún tipo de exiliados, pero no es tu caso. Intuyo que, al final, tu patria es el terroir.

– “El que no quiere a su patria no quiere a su madre”. Eso siempre lo dice mi vieja (carcajadas). ¿La patria es el terroir? (piensa).

El vino argentino del más argentino entre los franceses.

– No diría que sos un sin patria. Más bien pienso que tu patria es ir fundando “naciones” en otras partes, mediante los vinos. Sos un tremendo fundamentalista de lo que conocemos como “terroir”.

– He pasado por varias etapas. La primera etapa trabajaba en San Rafael. Hacíamos vinos y venían los vendedores de Francia, que eran enólogos, que se decían enólogos, y venían y nos vendían levaduras. Levaduras seleccionadas. Era la gran receta para hacer grandes vinos. Yo pensaba: ¿con esto vamos a hacer grandes vinos? Mi abuelo y mi viejo siempre decían: la prensa, ir a cosechar, buscar en escobajo, hacer vino propio, tener tus barricas debajo de tu casa. Y de golpe, había empezado a estudiar, hecho unas prácticas y me empecé a encontrar con enólogos que venían de Francia y vendían una técnica y un producto y te decían: “Sí, con esto van a hacer grandes vinos”. Así fue que entré en un conflicto conmigo mismo. Es decir, en Francia hacen grandes vinos, pero, ¿estos giles se creen que yo les voy a creer que con unas levaduras vamos a hacer grandes vinos?

“¿Estos giles se creen que yo les voy a creer que con unas levaduras vamos a hacer grandes vinos?”

– Acá, en mi casa…

– (Ríe)Y ahí está el nacimiento de “Rebelión Garage”. Nosotros tenemos la tierra, que no es Pomerol, pero es Rama Caída.

“Nosotros tenemos la tierra, que no es Pomerol, pero es Rama Caída”

– Con todo lo bueno y lo malo que implica.

– Lo bueno y lo malo, sí. Yo nací en este lugar y no en Pomerol, pero, sinceramente, “nadie” nació en Pomerol. Entonces, entré en conflicto. Y me di cuenta que era parte de la gente que duda. Entonces me fui a Francia, a estudiar, porque estos giles se creían que eran más vivos que nosotros. Y allá entendí un montón de cosas de acá, de Argentina.

– ¿Que era fácil embaucarnos?

– Sí, también. Pero, ¿por qué aceptamos todo lo que viene de afuera? ¿solamente porque viene de afuera? Más allá de esto, creo que se me pasó esa etapa, como que se me sanó.

– ¿Pasaste la rebelión?

– Pasé, sí, aunque igual la rebelión es un sentimiento de dolor: por qué en Argentina dejamos que pase eso. Y después la rebelión se completa con otra cosa que es también el hecho de ser capaz, no sé si lograrlo, pero sí intentarlo: producir un vino sin ninguna tecnología, sin ningún producto de esos que vienen de afuera, con la única uva que consigo acá, con mi intervención, mis métodos de trabajo, mi sensibilidad. Y esa es otra superación de la rebelión, de decir “no estoy de acuerdo”. No es una revolución; es una rebelión.
 
“Producir un vino sin ninguna tecnología, sin ningún producto que venga de afuera, con la única uva que consigo acá, con mi intervención, mis métodos de trabajo, mi sensibilidad…

– Mover el avispero un poquito…

– Sí. No estoy de acuerdo con todo ese mundo y tengo derecho a decirlo. Vale lo que vale y tampoco sé lo que vale. El único pescado que nada en sentido de la corriente es el pescado muerto (risas).

– O el salmón.

– O el salmón (carcajadas). Después llegué a Francia y me ganó un poco el amor por lo que los franceses hacían. Pero no los franceses que venden levadura aquí en Argentina. Me refiero a los otros, los que estaban en su tierra, los que amaban su tierra y los que hacían terroir. Ahí me prendí, más que del terroir, te puedo decir del territorio. La gente que hace vino que me encontré es de compartir cosas, les gusta el territorio más que un terroir. Y sin saber hacen terroir. Ellos están aferrados a un territorio. Así que posiblemente la patria es el terroir. Y si la patria es el terroir, la patria es ver qué te da la tierra y qué te da el lugar. Por eso es el nombre del vino: re-contra “Ultralocal”.

“La gente que hace vino que me encontré es de compartir cosas, les gusta el territorio más que un terroir”

– Si comparamos la política de exportación en Francia y Argentina abrimos un universo. ¿Qué tendríamos que hacer aquí para exportar y desarrollar la industria como lo merece? ¿Qué hace Francia con la industria?
 
“Argentina ha ido muy rápido, con respectoa Francia. Hay que tranquilizarse”.

– Los ingleses dicen que para tener una cancha de fútbol con buen pasto es simple: hay que cortar y regar, cortar y regar. Eso, hacerlo durante mil años. Los franceses dicen que hacer vinos es difícil los primeros 500 años, que después es fácil. ¿Cuántos años llevamos haciendo vinos en Argentina?

– Y 100, no mucho más.

– ¿Y cuánto llevamos haciendo el vino actual?

– Poquísimos. Ni 20, siquiera.

– Entonces, como título del capítulo de respuesta podría decir: hay que tranquilizarse. El tiempo da la respuesta. Es decir, necesitamos tiempo. Hemos ido bastante rápido. Argentina ha ido muy rápido, con respecto a Francia. Yo creo que los enólogos y los productores y los bodegueros de Argentina tenemos la suerte de trabajar sobre un clima espectacular y en un lugar donde las condiciones son muy fáciles. Salvo algunos problemas, como las inclemencias del tiempo. Argentina no ha conocido muchas guerras, salvo crisis económicas. Aquí nunca cayó una bomba en un viñedo y luego hubo que reconstruirlo. Entonces quizá no sabemos bien lo que es perder. Aquel que ha perdido es el que también sabe ganar.

“Aquí nunca cayó una bomba en un viñedo y luego hubo que reconstruirlo. Entonces quizá no sabemos bien lo que es perder”

– ¿Debería acortarse el pánico, entonces?

– Por ahí yo siento en algunas cosas en Argentina que la gente quiere hacer vino pero le parece que va a ser fácil. O cree que es un commodity o que es una actividad como si yo compro un celular y lo revendo. Hacer vino no es eso. Hacer vino es una cuestión de sangre, de palo, de ser, de volverse del palo. Y eso toma tiempo. Y cuando vos sos del palo eso nadie te lo roba. Ni nadie te pone un pie encima. Si vos sos capaz de dejar que los mercados extranjeros te pongan el pie encima y te digan: “esto no vale más que 9,99”… yo creo que la gente tiene que pensar en cómo rebelarse.



Hacer vino es unacuestión de sangre, de palo, de ser, de volverse del palo. Y eso toma tiempo.

– Me sorprendió una idea tuya, que es una visión polémica y que aporta mucha creatividad a la enología argentina contemporánea. Me refiero a cuando decís que el desafío es si vamos a producir vinos para la oferta o para la demanda.

– Es una idea bastante vieja en Europa y bastante lógica. Hago lo que el público quiere, lo que el cliente está buscando, marketing de demanda. O me focalizo en lo que yo tengo, con mis condiciones. El secreto es que no hay secreto. Uno no puede estar siguiendo las olas para allá y para acá, porque lo del vino es una cultura que demora mucho tiempo, requiere mucho error y acierto. Entonces, el camino más corto y más largo y más satisfactorio es hacer lo que te da tu viña. Eso es marketing de oferta. Hago lo que oferto con las condiciones del lugar y desplego todas las energías para…

“El camino más corto y más largo y más satisfactorio es hacer lo que te da tu viña”

– Para hacerlo cada vez mejor…

– Para hacerlo cada vez mejor y para que la gente lo entienda. Eso es lo más difícil: que la gente lo entienda. Y que tenga su valor. Y tener personalidad para decir: “no, esto no vale 9,99, sacálo del Excel. Esto vale porque yo le pago bien a mis obreros, porque todos tienen que vivir y tiene que ser viable. Y si compro uva tengo que pagar la uva de una forma coherente, para que la cadena sea viable. Ahí es donde está la sinceridad de la gente. Hay que ser sincero con uno mismo y con tu equipo. En definitiva, por ahí Argentina tiene muchas ganas de crecer, pero pocos recursos para crecer. En el sentido de pocos recursos de personalidad, porque no todo viene del gobierno. No todo lo pueden hacer los otros. O sea, hay que levantarse todos los días y construir. ¿Quién las va a hacer, sino vos? Hay que ser responsable de lo bueno y de los fracasos.

“No podemos estar pendientes de la moda ni esas versatilidades. Debemos tener una cierta idiosincrasia, incluso para trabajar”

– ¿Estamos todavía buscando el carácter del vino argentino?


– ¿Qué tiene que entender Argentina, con respecto a Francia? Crear su propia personalidad. Saber adónde está y hacia dónde avanzar. Y no copiar. Basta de decir yo hago hoy lo que funciona y mañana cambio si no funciona. No podemos estar pendientes de la moda ni esas versatilidades. Debemos tener una cierta idiosincrasia, incluso para trabajar. Hay lugares en la Argentina que no deberían estar plantados con viñedos y otros que sí, que no están plantados.

“San Rafael tiene vino buenísimo, que los sanrafaelinos no saben. Y un montón de vinos malísimos, que los sanrafaelinos piensan que son grandes vinos (risas)”.


– Hemos hablado poco de los vinos de San Rafael. ¿Le pasó por encima la explosión del Valle de Uco? Es una industria muy postergada, hoy, la del Sur.

– San Rafael tiene vino buenísimo, que los sanrafaelinos no saben. Y un montón de vinos malísimos, que los sanrafaelinos piensan que son grandes vinos (risas). Hay que ser realistas. Hay zonas buenas, que no están bien trabajadas. Y hay zonas malas, que tienen vinos más o menos buenos. Hay que ser sinceros. Y para serlo hay que tener cierta madurez, cierta humildad. Así también pasa en Valle de Uco: hay un montón de lugares malos y lugares buenos. Y lugares que todavía no existen.

Fuente: MendozaPost.com
 

"Basta con observar y entender las costumbres locales y los gustos de la gente para saber cuál es el estilo de vino que uno debe elaborar"


Leo Borsi, Director Técnico de domaine du Vieux Télégraphe
Borsi trabaja también con otras dos bodegas:"Domaine La Roquète" (Châteauneuf-du-Pape) y "Les Pallières en Gigondas". Su misión en éstas es crear vinos de Terroir de imagen Francesa pero para que sean aceptados por un público internacional. Además afirma que los vinos que están teniendo fuerte demanda en Europa son los vinos orgánicos, de graduación alcohólica media, con buena acidez, abandonando el estilo pesado, carnoso y con mucha madera.



¿Cómo definirías el estilo de los vinos franceses?
                                                   
Llevo años viviendo y trabajando con Franceses y puedo afirmarte que no existe un estilo francés. O quizás podría decirte que lo característico de Francia es la diversidad de estilos. Y si observamos bien lo que sucede en Francia, constataremos que no se podría hablar de un estilo sino más bien de una serie de prácticas o más bien de "usos y costumbres" características de un lugar, así, cuando viví en Borgoña adquirí los usos que la gente de allí posee para elaborar sus vinos. Que en definitiva son formas de obtener un producto que a ellos mismos les gusta. Resultado de sus costumbres alimenticias, su clima, su personalidad, todo está relacionado.
De esta misma manera, ahora que vivo en Châteauneuf du Pape (valle del Rodano) los usos locales son diferentes. Porque la gente es diferente, la historia es diferente y el tipo de producto es diferente.
¿Qué podés decirnos en cuanto a tu estilo de elaboración?
En ese sentido y en lo que respecta a la elaborarcion de vinos de alta valorización basta con observar y entender las costumbres locales y los gustos de la gente para saber cuál es el estilo de vino que uno debe elaborar.
Cabe aclarar que esto se manifiesta en regiones o parajes pequeños donde por el trabajo del hombre y por su historia, el sector vitivinícola puede valerse de las características para valorizar sus vinos. Pero hay muchos lugares donde el estilo de vino no depende del lugar sino del mercado.
 Yo que había llegado a Francia atraído por las técnicas y las costumbres, esto me ayudo mucho a comprender el estilo que debía trabajar.
¿Incorporaste tu propio estilo en los vinos franceses?
Si, es inevitable. Cuando trabajas en la óptica que yo estoy trabajando transferís tu estilo, tu forma de ser al vino. Y a veces hasta tus propios defectos. Lo que no sabes es que tu mismo estilo a veces puede ser influenciado por el entorno.

¿Cómo ves la tendencia de consumo de vinos en Europa? ¿Creciente o decreciente?

Europa tiene muchos países. Por lo general los países nórdicos abandonan progresivamente las bebidas espirituosas y la cerveza y se vuelcan al vino.
Por el contario en Europa occidental el consumo es estable y a veces tiende a bajar.

Desde Francia... ¿Cómo ves la producción vitivinícola y el consumo de vinos de Argentina?
La producción vitivinícola Argentina vive desde el año 1990 un crecimiento exponencial en calidad y en imagen de marca. El consumo de los vinos Argentinos en Europa aumentó en el momento en el cual el fuerte de Argentina fue el de producir excelentes vinos a precios abordables. Actualmente la situación esta un poco confusa. Se ve que Argentina ha dejado de ser competitiva en el segmento de los vinos de buena relación calidad/precio. Y le cuesta crecer en volúmen en la categoría ultra Premium.
Sé que hay muchas bodegas y muchos técnicos que vienen desde hace muchos años trabajando para elaborar grandes vinos. Argentina necesita mas gente como ellos. Y que la organización de las exportaciones sea más apoyada por medidas gubernamentales para facilitar las exportaciones.
¿Cuál es el estilo de los vinos de Rebelión Garage?
Rebelión Garage es un vino elaborado según el Terroir y como yo creo que debe respetarse un Terroir. Tiene los aromas de esa finca en la que un día mi madre y mi padre fueron felices y en la cual un día se nos arrancaría la ilusión de seguir adelante debido a la muerte de mi padre. No lo he podido olvidar. Después de ya muchos años, junto a mi mujer y mis hijos retornamos al camino que dejaron mis padres para sí continuar una humilde pero rebelde historia. Con Rebelión Garage vuelvo a mi Argentina, no vuelvo solo, sino acompañado de muchas vivencias foráneas, que no me aseguran un éxito pero si me sustentan una experiencia. Experiencia adquirida durante años pasados en Europa en grandes y profundos proyectos que respaldan este nuevo proyecto muy mío, muy privado y muy personal.  
Rebelion Garage 2011 es un malbec obtenido con viñedos de 50 años sobre antiguas terrazas aluviales del rio Atuel con sedimentos argilo-calcareos. Es un vino potente y fino a la vez. Suave y apretado. Ligero y aéreo. Para mi tiene la potencia, la estructura y la capacidad de envejecimiento de un gran malbec. Con aromas florales (violeta) y frutados como la banana flambée, guinda y cherry como así también una nota de hierbas del monte.

Hablanos sobre las nuevas regiones que estás explorando para desarrollar tus vinos acá en Mendoza

La primera fue la zona de las terrazas aluviales del rio Atuel de San Rafael, allí encontré un gran potencial viñedos viejos y de gran calidad para quien busca la expresión de un Terroir. Obviamente que es una zona donde puedo vibrar con la historia. Donde me siento realizado y feliz. Pero donde el hombre quizás se olvidó de que para que el vino sea noble debe venir de la tierra. Es una zona muy maltratada por la moda "ucovallista".
La segunda zona fue el valle de Uco, mas específicamente Vista Flores donde estoy trabajando con la piedra y el calcáreo típico del lugar. Y la Consulta. Esta zona me ha dado muchas satisfacciones a pesar de ser una zona nueva para la viña. De esta zona se obtienen vinos de mucha estructura y de mucha profundidad como también vinos complejos carnosos y de muy buena guarda.
La tercera zona que acabo de comenzar a explorar es la zona de Malargüe. Que ya había experimentado hace unos años con una bodega conocida como asesor externo. Aquí el clima es sumamente limitante y representa un challenge producir uvas (como lo es en algunas zonas de Alemania o Austria).
¿Cuándo lo lanzarás al mercado?
Rebelión Garage 2011 estará en el mercado en el transcurso del año 2014. Luego vendrán los vinos del Valle de Uco y de Malargue.


La viña mater!



Telle une mère à qui on empêche d’élever ses enfants et se rattrape sur ses petits enfants !!!!
On nous l'a toujours dit, le grenache est un cépage extrêmement difficile, parfois trop productif, parfois oxydatif, quelques fois un peu rustique, mais capable de toute la finesse, l’élégance, la profondeur et responsable de l’expression de grands Terroir : tels la Crau, Piedlong, Rayas, Mont Redon, et tant d’autres.
Ce millésime 2013 nous donne des grenaches extrêmement hétérogènes, des petites baies, des petites rafles, des ramifications secondaires ayant fructifié et se traduisant par un grapillon verjus ou des verjus grapillons avec quelques fois un retard de maturité. 
C’est comme si la vigne avait été contrainte (par le climat) à produire des grappes et toute la structure secondaires s’était mis à se développer des grapillons. Telle une mère à qui on empêche d’élever ses enfants et se rattrape sur ses petits enfants !!!! SI nous ne sommes pas dans le naturel !!!!

AGUSTINA DE ALBA: Argentina, sommelier....



AGUSTINA DE ALBA es Argentina, sommelier, una de las más jóvenes y más premiadas que yo conozco. La conocí en Buenos Aires el año pasado cuando presenté algunos vinos de Vieux Télégraphe y Rebelión Garage. En su visita Vieux Télégraphe, a la cual pensé que nunca llegaría a encontrar la bodega, me dejo un cuestionario al cual respondí de la manera más sincera posible.


Aqui esta tu articulo!


VIEUX TÉLÉGRAPHE (Y SU TOQUE CRIOLLO)

22/08/2013

VISITA A UNA BODEGA EMBLEMÁTICA DEL VALLE DEL RÓDANO Y ENTREVISTA AL ENÓLOGO CUYANO QUE ESTÁ AL FRENTE. CRÓNICAS DESDE FRANCIA DE LA SOMMELIER AGUSTINA DE ALBA





Botellas de más de un lustro de Vieux Télégraphe

Vieux Télégraphe y su toque criollo. Por Agustina de Alba (desde Francia)



En el marco de nuestro viaje soñado por Francia, una de mis condiciones era visitar, sí o sí, a Leo Borsi, ese gran enólogo argentino que elabora Châteauneuf du Pape, del que tanto me habían hablado. A Leo tuve la suerte de conocerlo en una cena a la que me habían invitado luego de ganar mi segundo concurso como Mejor Sommelier de la Argentina el año pasado. Nos habían dicho, “va a traer unos vinos de Domaine du Vieux Télégraphe”, y recuerdo que trajo más de diez. Quedé enamorada de sus vinos y él tiene una forma de comunicar única. Todo parece simple. Durante esa comida, le dije: “el año que viene te voy a visitar, estoy organizando un viaje con una amiga”. Y me dijo ¡Te espero!


Fue bastante complicado llegar a a Châteauneuf du Pape , les dejo este link de mi blog donde profundizo sobre este tema (http://agustinadealba.wordpress.com/2013/08/02/la-milagrosa-chateauneuf-du-pape/ ) pero más complicado fue llegar a Vieux Télégraphe porque que el GPS te direcciona hacia otro lugar. Finalmente, nos encontramos con Borsi. Él es de San Rafael, Mendoza y ahora, como les dije, elabora grandes vinos en Châteauneuf du Pape: un enólogo de dos mundos.





Agus de Alba con el enólogo argentino de Châteauneuf du Pape, Leo Borsi

”Una de mis condiciones en Francia era visitar, sí o sí, a Leo Borsi, ese gran enólogo argentino que elabora Châteauneuf du Pape. A Leo tuve la suerte de conocerlo en una cena a la que me habían invitado luego de ganar mi segundo concurso como Mejor Sommelier de la Argentina. Trajo más de diez vinos de Domaine du Vieux Télégraphe. Quedé enamorada de sus vinos y él tiene una forma de comunicar única.”



¿Qué es el vino para vos?


El vino es arte, descubrimiento, valores, métodos, recuerdos, sentimientos, sorpresas, esfuerzos, alegrías. Es la manera de frenar el tiempo y sentir que la vida no depende de mí, lo que sí depende de mí es estar en equilibrio con algo con el entorno. El vino es el vector que me permitió viajar, construirme, entender que no soy el mejor porque soy argentino. Pero a la vez es la forma de crecer, de ser polivalente, complementario, diverso y perfectible.


¿Cómo empezaste en el mundo del vino?


De chico mi papá me contaba cómo ayudaba a su abuelo (mi bisabuelo) que había llegado de Italia, le ayudaba a hacer vino en la finca. Me encantaba escucharlo porque sentía que aunque mi papá nunca estudió (y quizás él nunca lo supo) el arte de hacer vino lo llevaba en las venas.Trataba de imaginar cómo era esa moledora de madera pesada que mi papá (adolescente) usaba para moler las uvas de mi bisabuelo. ¡La manija era metálica y había que mantener el ritmo! ¡Era un desafío! Luego quería imaginar que se sentía cuando mi papá me contaba que los vinos aún calientes de la fermentación iban hacia las barricas (bordalesas según mi papa, una extraña deformación nacional para decir ”Bordelaise”). Y finalmente moría por tratar de entender porque mecanismo el vino, después de pasar el primer invierno volvía a fermentar (lo que hoy conocemos por fermentación malolactica o quizás la fermentación de algún gramillo de azúcar residual) para luego ir a la damajuana en las cuales se estivaba durante 4 o 5 años.

“El vino es arte, descubrimiento, valores, métodos, recuerdos, sentimientos, sorpresas, esfuerzos, alegrías. Es la manera de frenar el tiempo y sentir que la vida no depende de mí”



¡Así empecé en el mundo del vino! Escuchando las aventuras de mi padre con su padre y su abuelo. Es como si siempre hubiese formado parte del mundo del vino. Pero al morir mi padre ya todo se oscureció y necesité buscar mi camino.


¿Cómo surgió la idea de irte a Francia?


Poco después de la muerte de mi padre nos fuimos a vivir a la ciudad, dejamos la finca y aquel maravilloso mundo. Ingresé a la escuela técnica Pascual Laccarini de San Rafael. Allí estudié y trabajé: finca y bodega. Allí surgió la posibilidad de concursar para una beca y un intercambio cultural con el Lyceé Viticole de Beaune (en Bourgogne – Francia). Así fue como llegué a un lugar misterioso pero que iba a ser la chispa que encendería ese fuego de tantos años. Al ganar esa beca me proyecté en un intercambio en el corazón de la Bourgogne vitícola y años más tarde me llevaría directamente a las aulas de la universidad de Bourgogne. Alli pude conocer el trabajo del Vigneron Borgoñon y para sorpresa mía iba a encontrarme con algo muy parecido a lo que mi abuelo y mi padre realizaban y que tanto me hacía falta. Mientras que en Argentina me resistía a pensar que hacer vino era tener cientos de hectáreas y miles de litros en tanques de un acero insípido y moribundo. Después de ese intercambio, el Liceo Viticole de Beaune me abrió las puertas a una tecnicatura en viticultura y enología, vivía frente a la escuela de tonelería. Luego la Universidad , una Licenciatura en Fisiología Vitícola, un Master en Enología (Diplôme National d’Oenologue) y un Master en Marketing y en Comercio Internacional de Vinos y Espirituosos.Algunos años vinificando Pinot, Chardonnay, Gamay.




Leo Borsi trabajando en el terroir

¿Qué se siente ser un enólogo de dos mundos, el viejo (Francia) y el nuevo (Argentina)?

Te puedo decir que al principio no fue tan fácil porque no se puede elegir entre dos países. Por un lado yo tenía el modelo argentino en los tiempos de los vinos de gran volumen y por otro lado tenía la experiencia francesa, que a pesar de ser francesa era más satisfactoria porque era similar a lo que yo había recibido de mis abuelos: idiosincrasia, forma de trabajo, esquema familiar, pequeñas parcelas y los pequeños volúmenes. Hoy las cosas han cambiado mucho y después de algunos años uno va midiendo distancia y viendo los pros y contras en los dos sistemas. Hoy me siento más que nunca “útil” en ambos mundos.


¿Por qué elegiste empezar haciendo vino en Francia y después en tu país?


La verdad es que no lo elegí. Estábamos festejando el fin del máster en Enología en un winebar en Dijon la capital de la Borgoña, no nos importaba nada, habíamos culminado este gran diploma. De pronto se me acercó un tipo, me invitó una copa (el vino estaba buenísimo) y me dijo: -“¿qué te parece este vino?”- le respondí que estaba muy rico y que era un vino con personalidad. Se me acercó y me dijo: “antes de que decidas volver a tu país, te invito a trabajar en mi bodega”. Resultó ser el dueño de domaine du Vieux Télégraphe. Francia me ha dado alas y me ha permitido incorporar mucha información de cómo vinificar millones de lugares diferentes, suelos distintos, climas variados, cepajes diversos, todos basándose en el origen en la identidad. Además, debo admitir, que a mi ver en ese tiempo, la Argentina estaba cambiando muy rápidamente, velozmente y sinceramente ¡Yo siempre sentí que se perdía identidad mismo si los vinos se iban internacionalizando! Eso sí lo elegí, tomarme el tiempo de ver más claramente, de ver evolucionar la enología argentina. Hoy las cosas son muy diferentes y hay muchísimos enólogos que trabajan duro para revelar la identidad.

Contame un poco acera de Rebelión, tu proyecto en Argentina

Rebelión Garage es un proyecto fuera de la realidad Argentina. De alguna manera es mi forma de expresar mi desacuerdo con el esquema actual. Y aunque respeto los esfuerzos de cada uno en Argentina, Rebelión Garage es un vino hecho según el terroir como yo creo que debe de respetarse un terroir y como lo era antes. Como mi papá lo hubiese hecho si hubiese podido. Tiene los aromas de esa finca en la que mi padre y mi padre algún día fueron felices y en la cual un buen día mi aventura se me arrancaría, no lo he podido olvidar. Después de ya muchos años, ahora junto a mi mujer y mis hijos retornamos al camino que dejó mi padre para continuar una humilde pero rebelde historia. Con Rebelión Garage vuelvo, no sólo sino con muchas vivencias foráneas, que si bien no me aseguraran el éxito, me permiten tener bases y experiencias europeas, todo el conocimiento adquirido durante años en un proyecto muy mío, muy privado y muy personal.




Reflejo de la bodega del Viuex Télégraphe, un vino francés emblemático

“Una de las diferencias que podemos encontrar en Francia respecto al vino y en comparación a la Argentina es la variabilidad en calidad y en cantidad de acuerdo al año, lo que se denomina efecto añada, así el consumidor parte de la base que cada año es potencialmente diferente y por ende cada año es una nueva aventura el hacer y el consumir un vino nuestro.”

¿Qué diferencias encontrás a la hora de hacer vino en Francia?

Debo aclarar que dónde trabajo, Châteauneuf-du-Pape y Gigondas son dos lugares dentro de una gran región. Estos lugares son de un nivel cualitativo superior que el nivel general de la región que es el Rhône. Partiendo de ese hecho te puedo decir que la realidad enológica está, casi en su totalidad, enfocada en un sistema de marketing de oferta: esto quiere decir que el cliente se adapta al tipo de producto, sus ritmos y sus cualidades. (Por oposición a un sistema de marketing de demanda donde el producto tiene las características necesarias para satisfacer un mercado). En este sistema de oferta, la energía está desplegada en el reconocimiento del origen. Entonces allí me encuentro con todo una serie de “ventajas” por así llamarles. Organización parcelaria, adaptación del momento de cosecha, elaboración sin productos enológicos ni alternativos, tiempo suficiente para elaborar un gran vino y para que su fase de crianza se termine realmente.

Luego, una de las diferencias que podemos encontrar en Francia es la variabilidad en calidad y en cantidad de acuerdo al año, lo que se denomina efecto añada, así el consumidor parte de la base que cada año es potencialmente diferente y por ende cada año es una nueva aventura el hacer y el consumir un vino nuestro. Otra de las diferencias que podemos encontrar está relacionada al viñedo, su edad y su cultura, teniendo viñedos de 80 a 120 años. En síntesis: en Francia mi trabajo está en una escala milimétrica y micrográmica. Hago vinos de Terroir con un estilo marcado. Me concentro en cómo mantener las características del terroir en su sentido amplio. En Argentina, la escala es más grande, si se quiere puede que en algunos momentos sea más entretenida porque se trata de “buscar” de “construir” y de “crear”. ¡Pero esta es solo mi percepción!

¿Cuál es el vino que tomás en tu casa?

En las grandes ocasiones tomo Rebelión Garage, Vieux Télégraphe, Rayas, un Christal, cuando mi mujer me lo pide tomamos Pomard Volnay Chambolle. A veces un Pomerol. Cuando tengo mucha sed: Vin du Pays con agua ¡Como me enseñó mi abuelo!

SOBRE EL FUTURO DEL VINO ARGENTINO

ENTREVISTA HECHA EN MENDOZA EN MI VIAJE DE JUNIO

ME PREGUNTAN SOBRE EL FUTURO DEL VINO ARGENTINO


LEO BORSI ENOLOGO DE DOS MUNDOS

En mi ultimo viaje tuve el placer de poder presentar a quienes quisieron hacerse presentes en el hotel Intercontinental de Mendoza una degustacion de lo que seria mi realidad enologica. Dos Mundos. Francia y Argentina. Châteauneuf-du-Pape y Valles del Diamante y de Uco.


Las invitaciones fueron enviadas por Maria Laura Ortiz de Winifera +Winifera Servicios Vitivinícolas y quien nos recibio en su hotel fue el amigo Rodrigo Khon @rogger08 .

Los vinos degustados fueron:

Rebelion Garage Malbec 2011
Rebelion Chacayes 2012
Rebelion Atuel&Talu 2012

fotos: Maria Laura Ortiz de Winifera +Winifera Servicios Vitivinícolas 

Vieux Télégraphe CHNP2010
L'Accent de la Roquète 2011
Télégramme 2011

Como siempre, la gente se pregunta que hace un Argentino, de San Rafael, metido allá en tierra castelpapal en medio de tanta tradición vitivinícola? Porque? Con que sentido? Como llegaste? Porque los Franceses te aceptan? Sos Francés? te sentís Argentino? y muchísimas cosas mas... y la paradoja aparece cuando empiezo a contar como llegué a ser el enólogo de Vieux Télégraphe. (obviamente mucha gente parece ver a un marciano). Si se ves en sus caras!!! Muchos buscan comprender que hago allí frente a ellos tratando de explicar que tan simple puede llegar a ser hacer vino en la tierra del vino! Cuantas falencias pueden tener los enologos franceses! Otros tratan de satisfacer sus creencias de que Argentina debe progresar. Asi es un terrible y espectacular torrente de energía fluye desde la cabeza de toda esa gente que me esta escuchando hablar de mi dia a dia en Châteauneuf-du-Pape. Y como dice un amigo mio - Y esta buenisimo -.
Luego de presentarme y de hablar de todo lo que sucede en Francia la gente prueba lo vinos y comprende porfin cual es la finalidad de la presentación. Allí finalmente el publico capta que el objetivo es abrirles la cabeza hacia otro mundo, el mundo de los vinos de fineza y elegancia, en el cual quizás necesitas no ser del cru de Châteauneuf du Pape para acordarle su gran valor! allí finalmente la gente puede realizar una relación directa entre mis palabras (que al principio parecían las de un loco que viene bajando de un avión como un flyingwinemaker) mis gestos y las sensaciones de la degustación.

Entonces allí la gente realiza que la fineza y la elegancia pueden encontrarse junto a la potencia y la profundidad en los vinos franceses.

DE CHATEAUNEUF DU PAPE AL ATUEL Y AL UCO

Luego de esta experiencia, pasamos al otro lado del mundo. Pero como mi publico esta con su atención puesta en un mundo de Chateauneuf-du-Pape mi trabajo es hacer la relacion que existe en el terroir Francés y lo que podríamos llamarle Unidad de terroir de algunos sitios mendocinos. Es precisamente en ese momento en el cual presentamos el Proyecto Rebelión Garage.

Este proyecto que ya muchos han escuchado hablar (en bien y en mal) es la realización fina de todo lo adquirido y durante tanto tiempo en Francia. No es un proyecto ambicioso ni tampoco austero. Es mas bien una forma de sentir y de querer expresar, la mejor forma de expresión.

La degustacion se lleva a cabo, mas bien la gente es tímida, todas las copas servidas y algunas narices ya sintiendo el primer ejemplar. Muchos ya están perdidos! otros no saben que buscar y algunos pocos levantan la cabeza para hacerme seña!!! El mensaje esta clarísimo!!! El viaje ya se ha emprendido!!! Y es justamente lo que yo deseo!!!

Muchos ya nos saben si están en Francia o en Argentina! Pero amigos, estamos en un terroir! en un terroir medio apartado y olvidado. En un terroir donde se le ha dosificado una pequeña microdosis de amor al sistema agrupados por su suelo, clima, plantas y Hombre. Y creo y espero que allí la gente finalmente recibe el mensaje final!

La calidad del vino puede y debe medirse con la nobleza de los gestos que utilizaste para obtenerla!

Santé